Melania Lenoir:“Hablar es clave para sostener cualquier vínculo”


Irrumpió como actriz, bailarina, cantante y el nombre de Melania Lenoir se asocia inmaduramente con el género del musical. Pero desde el 2023 junto a Carla Calabrese se inició como directora con la obra Consentimiento. Ahora vuelve a compartir la dirección pero junto a Maru Lamarca con Cena con amigos del dramaturgo estadounidense Donald Margulies. El elenco lo integran: Sofía Roviralta, Juan Denari,

Bruno Pedicone y Carolina Babich. Las funciones en mayo serán a las 22.30 y pasarán en junio y julio a las 20 horas, siempre en el teatro Border (Godoy Cruz 1838).

—En el 2024 dirigiste sola el musical Avenida Q. ¿Por qué ahora volviste a compartir la dirección? ¿Te sentís más segura con los musicales?

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—Nosotros conseguimos los derechos de Cena con amigos y estaba por definirse mi viaje a Perú para dirigir la versión inmersiva de Casi normales, que ya había hecho en Buenos Aires. Se superpusieron los estrenos y sentí que sola no iba a poder con los dos espectáculos. El teatro independiente implica mucho deseo, voluntad y ganas, por lo cual pensé: “No voy a poner en riesgo el proyecto por mi ausencia.” Ahí se me ocurrió hablar con Maru y ofrecerle que la codirijamos desde el inicio, para dejarla sola ante el estreno. A ella la admiro y compartimos una misma visión sobre el teatro, habíamos trabajado muy bien en Consentimiento donde ella fue asistente.

—¿Qué te atrajo del texto de Cena con amigos?

—Conozco la obra desde hace diez años, pero en ese momento los derechos eran inalcanzables. Cajoneamos el sueño hasta el año pasado y se nos dio la oportunidad.

Cuando volvimos a leerla descubrimos que había algo que nos interesaba representar. Vimos que tenía muchísima más profundidad de la que habíamos encontrado en la primera lectura. Habla sobre la complejidad de las amistades y las relaciones humanas. No toma partido, muestra la fragilidad de los vínculos y de cómo somos los seres en mutación constante. Esa mutabilidad puede incidir en nuestros vínculos, no solamente de pareja, también en las amistades.

—¿Hay antagonismos o grietas?

—Creo que en los últimos años la política como en otros momentos también pudo haber sido la religión generaron muchísimas rupturas a nivel vincular porque son principios éticos que nos paran en veredas opuestas y que pueden ser muy determinantes. En verdad siempre las relaciones están en un riesgo constante de quiebre. Justamente porque nos unimos por similitudes y nos distanciamos de lo que nos amenaza y asusta.

—En esta época de tanta tecnología e inteligencia artificial: ¿los vínculos pueden sobrevivir?

—Siento que están en jaque. Los vínculos hay que nutrirlos. Tal vez toda esta tecnología nos amenaza la conexión. Hay una liquidez y mutabilidad en los vínculos. Todo es frágil, nada es fijo, ni permanente. Así como a una relación amorosa hay que nutrirla diariamente para que para que siga floreciendo, pasa con cualquier otra relación. La conexión es clave, hablar es clave.

—¿En qué momento la actriz se transformó en directora?

—El teatro de texto a mí siempre me gustó mucho. Estudié en el Conservatorio Nacional, hoy la UNA. Me recibí de licenciada en actuación y en composición coreográfica. Hice dos carreras en la universidad, le debo mucho a la educación pública. Siempre me imaginé a partir de los cuarenta años dirigiendo, tal vez porque veía que a partir de esa edad los papeles para interpretar comienzan a mermar. Siempre busqué formas de mantenerme en el teatro, cuando era más joven a los veinte años y no tenía tanto trabajo como actriz, armé una productora de vestuario.

Volver con dos clásicos
A.S.

Está en Lima, Perú, terminando de dirigir la versión inmersiva de Casi normales. Dirá: “En la dirección me tocan desafíos grandes, cada oportunidad me enseña y me vuelve muchísimo más fuerte, pero en saltos cualitativos y cuantitativos. Así que esto ha sido un gran aprendizaje”.

De su experiencia como directora también subraya: “Disfruto de brillar a través del brillo de otros. Me hace muy feliz. Creo que entiendo las inseguridades y los miedos al ser actriz. Uso toda esa experiencia para entender y siento que comprendo muy bien la mente y el alma emocional de los actores. Busco generar equipos y me gusta apoyarme en ellos y que existan buenos ambientes de trabajo”.

Confiesa: “Amo a Perú y tengo amigos: Es un país que quiero mucho, la gente tiene una actitud muy relajada hacia la vida. Creo que tiene la menor tasa de suicidio del mundo y se nota. Casi normales inmersiva es una obra compleja para hacer en cualquier ciudad porque es muy novedosa y tiene muchísima tecnología. Nadie está acostumbrado a este formato en ningún lugar, incluso en Barcelona también fue compleja llevarla adelante, por lo que me contaron”.

“Ya vamos por la temporada número quince –recuerda- de Forever Young, siempre intentamos como grupo hacer tres meses de temporada, la gente vuelve a vernos y a nosotros nos da mucha felicidad hacerla. Sólo haremos funciones los lunes, mientras que de viernes a domingo estaré en el Maipo con El curioso incidente del perro a medianoche, tal vez después se agreguen los jueves”.



Fuente: www.perfil.com

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